La biomasa se está extendiendo como una de las mejores alternativas a la hora de conseguir calefacción y agua caliente. De hecho, comunidades de vecinos de grandes ciudades están instalando calderas que emplean este combustible por sus muchas virtudes. Estas son las principales ventajas que tiene una caldera de biomasa, tanto si vives en una casa independiente como si estás en un edificio de viviendas.

Combustible ecológico

La lista de materiales que se usan como biomasa es muy amplia. Desde el pellet, fabricado a base de serrín de madera, hasta cáscaras de frutos secos, huesos de aceituna o restos de poda, todo sirve para alimentar la caldera. Por ello, están consideradas las más ecológicas, porque utilizan residuos que de otro modo serían difíciles de eliminar.

Además, estas calderas no generan emisiones nocivas. La biomasa no tiene restos de pegamento o elementos químicos y por tanto es mucho más limpio que otros sistemas.

Alta capacidad de producción y bajo precio de calefacción

Al tratarse de residuos que de otro modo se desecharían, la biomasa es económica y tiene gran potencial calorífico. Las calderas de biomasa pueden incorporar incluso un acumulador para que se almacene la energía que no se utiliza, optimizando aún más el rendimiento.

El pellet o los huesos de aceituna sobre todo, al ser duros generan calor y rinden mucho. Más que la leña. La ceniza que genera es mínima, porque el aprovechamiento puede alcanzar el 95 % o incluso más. Por lo que es limpio, económico.

Los costes de combustible de las calderas de este tipo fluctúan mucho menos que los de la electricidad o el gas, de modo que también es una opción de ahorro interesante.

Energía renovable e inagotable

La biomasa es una fuente de energía que no se agota, ya que la poda de montes como medida preventiva, los restos de producción de determinados productos alimenticios y otras son las fuentes principales. De modo que es una idea sensacional si buscas renovar tu caldera.